Leseprobe: Die Leiden des Gemüsegartens

Aus gegebenem saisonalem Anlass erfolgt nun im Frühling folgender Ausschnitt aus dem Buch "Raro, das europäische Wunderpferd":

Vorweg muss ich  erklären, dass unsere nur zwei Pferde von der 34.000 m²–Finca ungefähr 32.000 m² zu ihrer exklusiven Verfügung und zum Abweiden haben: also ein Paradies auf Erden. Aber das ist wie bei Kindern: Ausgerechnet an den restlichen 2.000 verbotenen und eigentlich gut eingezäunten und reichlich bewässerten Quadratmetern wie Blumenbeet ums Haus,Schwimmteich- Randbeflanzungen und Gemüsegarten sind sie natürlich besonders interessiert.

Man ahnt die „Pointe“ : Eines Morgens will ich Salat ernten für den Mittagstisch und finde einen barbarisch verwüsteten Nutzgarten vor: Alle gerade im Reifen begriffenen Pflänzchen waren fein säuberlich abgegrast (netterweise hatten sie die Wurzeln steckenlassen), die Tomatenpflanzen, die im Wege standen, niedergetrampelt und nur um die Paprika haben sie aus unerfindlichen Gründen einen Bogen geschlagen, meine Pferde Amigo und Raro.
Monty Roberts Ratschlag

Aber ich gebe nicht auf! Ich hatte ja die seltene Gelegenheit, in Ausübung meines Journalistenberufes, den Pferdeflüsterer Monty Roberts zu interviewen, als er das erste Mal in Spanien in beeindruckenden Vorführungen seinen  gewaltfreien Umgang mit Pferden demonstrierte. Ich konnte ihm auch eine individuelle Frage stellen, den Teil unseres Dialoges gebe ich hier wörtlich wieder: 

"Darf ich noch mein persönliches Pferdeproblem schildern? Ich besitze ein liebes, braves, aber intelligentes bzw. fast schon schlitzohrig zu nennendes Halbblut, das bei der Dürre auf den Wiesen zwar genügend Heu zugefüttert kriegt, aber ohne Rücksicht auf Verlusteimmer die Zäune durchbricht und meinen (regelmäßig bewässerten) grünen Salat fein säuberlich abfrisst. Was kann ich gegen so viel Respektlosigkeit tun?“

Monty Roberts (lachte hellauf): „Bessere Zäune bauen!“

entnommen aus dem Buch: Raro, das europäische Wunderpferd. 136 Seiten. 7,90 Euro. ISBN978-3-739-209524


Lectura: Don Quijote y Sancho Panza en la pradera

Hace poco un amigo me dijo: Tus caballos Ámigo´y ´Raro´ me parecen como Don Quijote y Sancho Panza! Verdad: Amigo es un caballo noble de pura raza westfaliana, marón, delgado, un poco nervioso, pero Raro es un caballo pequeño, un poco gordo, sin papeles, robusto. Primero Raro adoraba a Amigo el noble, pero Amigo en los primeros dias no hubo caso a Raro – ¡en su opinión un gitano sin genealógico, además de vulgar color rojo!

Claro, en sus relacionesAmigo es Don Qijote de la pradera, se mantiene reservado, encopetado, pero un poco cándido. Raro es un buenazo, ladino y le gusta la comida. Pero poco a poco Amigo el noble tenía que entender que Raro es su compañero. Primeropareció igualpara el, pero después de un rato Raro fue su imprescendible ayudante. Raro acepta a Amigo como su jefe y benificiarse de su papel y que tiene el más grande la responsibilidad para los dos.

Pero Raro es listo y piensa en su ventaja: Cada tarde en sus vueltas de la pradera a las cuadras con avena preparada, Raro corre rápidamente primero en la cuadra de Amigo, ¡coje una boca de avena y vuelve en su cuadra antes de que Amigo pueda reaccionar! Pero los dos son un equipo imperturbable si un enemigo de fuera venga en su pradera - por ejemplo el caballo del vecino que saltó sobre la valla: ¡competencia de comida! Amigo tomó el mando y el y Raro galoparon en dirección de este caballo - ¡con ojos de animales de rapiña! El intruso solo pudo salvarse con una retirada en el seto de cactus.

Qijotes y Sanchos no solo hay en la literatura o en la pradera:Toda la gente tiene un poco de Quijote con visiones, ilusiones y un poco de Sancho autóctono en la alma - unos más de Qijote otros más de Sancho...

Gabriela Hefele